De niña soñaba con recibir bebés; hoy cumple su vocación en la UAEMéx
• Alma María Magdalena Herrera Arciniega es especialista en ginecología y obstetricia y encargada de esta área en la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la Universidad Autónoma del Estado de México.
• La universitaria explicó que la ginecología y la obstetricia no solo requieren conocimientos clínicos, sino también exigen escucha, información, acompañamiento, prevención y un espacio seguro para que las pacientes expresen lo que sienten y lo que desean.
Toluca, Méx. – 29 de marzo de 2026. Desde muy pequeña, Alma María Magdalena Herrera Arciniega tenía claro su destino: quería recibir bebés. Su historia es reflejo de determinación y constancia para alcanzar un sueño que, con el tiempo, se transformó en una vocación profundamente humana. Hoy es especialista en Ginecología y Obstetricia y responsable de esta área en la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).
Nacida en el entonces Distrito Federal, es la mayor de cinco hermanos en una familia que le inculcó el valor del compromiso. Creció en Tlalpan, donde cursó su educación básica y media en una escuela religiosa, un entorno que fortaleció su disciplina y consolidó una convicción que no cambiaría con los años.
“Cuenta mi mamá que desde chiquita yo decía que quería recibir bebés. Cuando decidí estudiar medicina, todos reaccionaron bien. Siempre tuve el apoyo de mi mamá, de mi papá y de mis hermanos”, recordó.
Su formación profesional implicó también cambios y esfuerzo constante. Se trasladó al Estado de México para ingresar a la Facultad de Medicina de la UAEMéx y posteriormente cursó la especialidad en Ginecología y Obstetricia en el Hospital de la Mujer.
Fueron años de estudio intenso: cinco de licenciatura, además de internado y servicio social, seguidos de cuatro más de especialización, marcados por guardias, exigencia académica y sacrificios personales.
“En la Facultad encontré grandes compañeros. Lo recuerdo como una etapa muy bonita, aunque implicaba estudiar muchísimo. Siempre tuve claro que debía terminar porque era lo que quería hacer”, señaló.
Herrera Arciniega subrayó que su especialidad no solo demanda conocimientos clínicos, sino también sensibilidad y capacidad de escucha. Considera fundamental que la orientación en salud sexual y reproductiva comience a edades más tempranas, ya que niñas y adolescentes inician su vida sexual antes que en generaciones pasadas y requieren información, acompañamiento y espacios seguros.
Uno de los momentos que mejor define su vocación es el nacimiento. Para ella, cada parto representa una historia completa: desde el reto de un embarazo complicado hasta el llanto del recién nacido y el agradecimiento de la madre. “El agradecimiento de la paciente y las bendiciones que nos dan son experiencias muy significativas para cualquier ginecobstetra”, afirmó.
Además de su labor clínica, también se desempeña como docente en ginecología práctica. Desde el aula, observa con orgullo el crecimiento de la participación femenina en la medicina y destaca la importancia de reconocer el trabajo de las mujeres en un ámbito históricamente dominado por hombres.
“Cada vez somos más mujeres luchando por lo que queremos. Estamos superando la condición de ser rezagadas. A las jóvenes que desean estudiar medicina les diría: es una profesión hermosa; si lo quieres, lo logras”, expresó.
Hoy, su objetivo es continuar acompañando a sus pacientes, retribuir a la UAEMéx lo que le ha brindado y apoyar a las nuevas generaciones en su desarrollo. Pero, sobre todo, seguir confirmando aquella promesa hecha en la infancia: convertirse en lo que siempre soñó y ejercerlo con pasión.
