Los movimientos estudiantiles, marcan la pauta en la vida académica y social en Edoméx
** El mismo edificio de rectoría sobre todo, fue “víctima” de tales actos. Actos que por cierto, no fueron aceptados por gente sobre todo “mayor de edad”.
Por Isaac Ocampo García
Toluca, Méx., Octubre 23 de 2025.
En 1968, en San Juan de Letrán (en el entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México) quise introducirme en uno de los contingentes del Movimiento Estudiantil que marchaba hacia el Zócalo. Cuando de pronto uno de aquellos estudiantes me cuestionó. — ¿de dónde compa, de qué Voca o de qué Prepa? —No soy estudiante, le contesté, soy obrero. —Este no es movimiento obrero, es movimiento estudiantil, por favor “ahueca”. Y fui echado del contingente.
Recuerdo que me fui echando “pestes” entre mi contra aquel estudiante. “En lugar de sumar restan”, me decía a mí mismo. Pero no tardé en recapacitar. Aquellos estudiantes sí que estaban bien organizados, –me dije– no se dejaban engañar tan fácilmente por supuestos “apoyadores” de su movimiento: los “provocadores” abundaban; y a mí, por si las dudas, no me admitieron entre sus filas, a lo mejor pensando que era uno de aquellos…
(¡Qué lejos quedaron aquellos momentos, qué lejos!)
Hace unos meses en el estado de México…
Se dio el movimiento estudiantil por lo de la elección del nuevo rector de la UAEMéx, que finalmente fue rectora, dada la “enfermedad” por la —dizque equidad de género— existente.
Movimiento de los estudiantes que fue calificado de violento y hasta de “carácter destructivo”.
Finalmente, llegaron a “imponer” lo que el poder gubernamental acordó desde un principio con los “oportunistas” universitarios. Es decir, a la rectora actual.
La pregunta es, qué va a pasar ahora con todo aquel movimiento que pugnaba porque la administración en la UAEMéx ahora sí fuera electa e instalada por la voluntad y decisión de todas y de todos los universitarios; y no como finalmente (repito) sucedió: por unos cuantos.
Constatamos muchas bardas pintarrajeadas, sí, con consignas de lucha y de objetivos sobre todo estudiantiles.
El mismo edificio de rectoría sobre todo, fue “víctima” de tales actos. Actos que por cierto, no fueron aceptados por gente sobre todo “mayor de edad”.
¿Para qué tanta violencia y tanto desorden? cuestionaban esos “mayores”. ¡Porque de otro modo no les hacen caso! –Contestaban los “menores”–.
“Sin duda hay en todo movimiento revolucionario —recordaba algo relacionado con Rosa Luxemburgo y la revolución rusa— periodos en los cuales el romanticismo de la ilegalidad es dominante o, por lo menos, poderoso. Pero ese romanticismo es evidentemente enfermedad infantil del movimiento comunista, una reacción contra la legalidad a cualquier precio, reacción, pues, que tiene por fuerza que ser superado por todo movimiento adulto y sin duda lo será”.
De esto último de este entrecomillado resulta mi pregunta: ¿qué sigue ahora, el movimiento ya se acabó, la formación ideológica se suspende?
Y, es que, la próxima elección (dentro de 4 años) en la rectoría de UAEMéx; de seguro va a ser de la misma forma. ¡Por imposición del poder gubernamental, y por la puntual asistencia de los “oportunistas” universitarios!
(De seguro eso ya no lo veré, pero aquí dejo esto)
