Se sufre para tener un taller de alfarería y casa: Teobaldo Hernández
** Ese muchacho que quería las “chelas” me dijo que me saqué el primer lugar, y usted que me lo apuntó a mi nombre y no me dio ni el diploma ni nada.
Por Guillermo Romero Zarazúa e Isaac Ocampo García
Metepec, México enero 05 de 2025
El taller “El Sol” del Maestro alfarero Teobaldo Hernández, se encuentra en la esquina de 5 de Mayo y calle Josefa Ortiz de Domínguez en la ciudad típica de Metepec, la entrada es oscura y se ilumina por la entrada de luz de la puerta que permanece abierta, sobre un pasillo se puede ver artesanía de barro amontonada y empolvada, la luz de la entrada le da unos tonos claroscuros, más adelante en una silla y frente a una ventana se encuentra el Maestro Teobaldo.
P.- Don Teobaldo qué edad tiene?
R.- -77 años, y trabajando el barro, 70.
P.- Maestro, ¿Al barro se le habla, se le dice, se le acaricia?
R.- Sí, para que salga bien la pieza.
P.- ¿Qué le dice, por ejemplo?
R.-Ayúdame barrito, ayúdame, para que salga bien la pieza…
P.-¿Y el barro se pone suave?
R.-Sí, porque viene… ahorita le enseño, viene en terrón y son tres clases de barro. Primero se muele…
P.- Don Teobaldo, ¿usted ya ha sido Presea Municipal, además ha tenido varios reconocimientos?
R.- Sí, Tengo dos, mire, por antigüedad ya me dieron la Presea Metepec en el 2021 y ahí está un reconocimiento que fui a dar clases aquí en el Tecnológico y, me mandaron el reconocimiento léale, es de Monterrey…
fui al Tecnológico quien sabe por qué me lo mandaron de Monterrey el reconocimiento. Tengo hasta libros, ¿los quiere ver?
P.- Sí, pero, me interesa saber la relación que usted tiene con el barro y con las artesanías…
R.- Ah, primero fui alfarero…
P.-¿Qué hacía?
R.- Ollas jarros, jarritos, molcajetes, cazuelas para el pozole y todo…
P.- Pero, por ejemplo sus hijos ¿ya trascendieron sus conocimientos?
R.- Ya, el que está ahí está pintando y los otros pues que no vinieron pero ya cada quien tiene su espacio y reconocimiento. Son especialista en miniatura…
P.- Pero ya tienen premios nacionales e internacionales…
R.-Sí, ellos sí.
P.- ¿Cómo se llaman?
R.- Ah, se llama Hilario Hernández …… él es mayor, luego sigue Antonio, él es el segundo, es el que también hace trabajos de barro y se dedica a pintar. Ahorita está pintando, y Martín el dueño de la tienda hace pura miniatura, y es que tienen otro negocio ahí en Conmofort, por la iglesia del Espíritu Santo, en el callejón luego luego así está. Y luego, el chico se llama Luis y se dedica también al barro.
P.- Maestro, ¿las circunstancias lo obligaron a realizar artesanía?
R.- Sí, porque cuando deje de hacer ollas y todo eso de alfarero, porque ya andaba de novio tenía 18 años. ¿Cuánto cree usted que me daban de domingo?, eso de antes porque le digo que ya andaba de novio y ya ve cómo eran las muchachas, no me compras una torta, un refresco. Luego me fui a pintar en casa los Escárcega, ¿si los conoció?
Ahí, yo era el que decoraba las vajillas. Ya después ahí me jugaron una trampa.
En un concurso donde está el Centro Médico. Y luego le digo, al patrón ¿qué pasó con el concurso? y me dice no se ganó nada…
Cómo, y en ese tiempo el dinero valía más y fueron 2 mil pesos el premio.
Entonces cuando llego me dice ¿por qué te tardaste?, me tardé porque encontré a un cuate… y le digo ¿no qué no se ganó en el concurso? ese muchacho que quería las “chelas” me dijo que me saqué el primer lugar, y usted que me lo apuntó a mi nombre y no me dio ni el diploma ni nada.
P.- ¿Ni el dinero?
R.- Ni el dinero y le dije mire entonces nos quitamos de problemas. Yo, si quiere usted que siga trabajando pero me tiene que pagar lo doble y si no ahí está, luego me respondió con pura grosería, después como a los 6 meses que me salí, como tenía nada más un cuartito de era en un solar era de 6 por 4 de adobe, un pedazo para quedarnos y un cachito para hacer la comida y otro cacho así nada más una tirita para trabajar. Sí se sufrió pero luego. Pues sí, se sufre para tener un taller y hasta su casa.
Primera parte
