Camila, hay un lugar donde nada ni nadie nos separará jamás: Mamá
“Mamita: cuando piensas en mí, imagina que estoy de viaje y que algún día estaremos todos juntos. Recuerden que estoy con Dios y desde el cielo los estoy viendo, cuida a mi papito y a mis hermanos. Ya no llores, yo estaré bien. No olvides que siempre estarás en mi corazón y yo en el tuyo. Te amo, no me olvides”
Carta de Camila, escrita en octubre de 2018.
LA COLUMNA ROTA/ VERÓNICA VILLALVAZO (FRIDAGUERRERA)
En Año Nuevo, regularmente todo es felicidad. El 31 de diciembre de 2018 fue el inicio del eterno infierno para José Manuel y Lupita, padres de Camila, una pareja joven y trabajadora que formaba a sus 3 hijos llenos de amor, juegos, respeto y confianza. Viven en Valle de Chalco, Solidaridad.
Ese día Camila, de 9 años, le pidió permiso a su papá para salir a quemar sus ratoncitos frente a su casa. José Manuel le dijo que, con cuidado, ella jugaba con sus hermanitos y algunos vecinitos, hasta que de pronto todos se fueron. Cami siguió jugando. Veinticuatro pasos frente a ella estaba Marciano (vecino de la colonia, que además fungía como parte de la seguridad de esta). Veinticuatro pasos y el mundo se derrumbó para Manuel y Lupita. Eran aproximadamente las 19:30 de la noche cuando se percataron que la niña no estaba, empezaron a buscarla y en algún momento se percataron de que Marciano no estaba ayudando en la búsqueda, por lo que entraron al lugar donde el miserable vivía y pasada la medianoche, ahí la encontraron: el 1 de enero de 2019. Este fue uno de los feminicidios que más me ha dolido leer.
Camila Espinosa Mendoza era la hija más pequeña de la pareja. A José Manuel y Lupita los conocí el 3 de enero de 2019 después de haber contribuido junto con Ricardo (mi colaborador) a la ubicación y a la detención de Marciano Cabrera, el feminicida.
Ya los había visto en los medios de comunicación, los cuales dieron una gran cobertura al caso. Al verlos, los abracé. José Manuel es un hombre muy alto. Lupita es un poco más pequeña que yo. Fue un momento muy significativo, pero lleno de dolor: les aseguré que ahí estaba yo, que contaban conmigo y que no pararía hasta que se dictara sentencia a Marciano. Ricardo me acompañó y compartió con ellos cómo había sido la detención. Ese día empezó nuestro acompañamiento. Estuve junto a Lupita en algunas audiencias hasta que se hizo justicia. El 24 de febrero de 2020, Marciano Cabrera Romero, asesino de nuestra niña, fue sentenciado a prisión vitalicia; sin embargo, la defensa apeló y rebajaron la sentencia a 64 años. Los padres de Camila no quisieron continuar con las apelaciones porque estaban agotados y cansados. Para ellos fue suficiente la sentencia, pues ninguna pena devolvería a su pequeña.
Camila nació el 6 de febrero de 2009. Le pusieron ese nombre por la mamá de José Manuel. Su nombre significa “la que está frente a Dios”. Desde que nació fue la adoración de todos: su chiquita. Desde que pasó todo, he estado cerca de ellos en muchos momentos. José Manuel fue el más activo durante la búsqueda de justicia para su pequeña; sin embargo, para Lupita desde un primer momento fue y ha sido difícil hablar del tema. “Al hacerlo vuelvo a sentir el mismo dolor, es aceptar que ella no está”, expresa Lupita; por ello es tan importante esta carta. Es la primera vez que Lupita escribe y habla de su pequeña Cami, así que demos paso a quien, como siempre en este espacio, debe hablar. La que es la voz de la ausencia de Cami, la inocente que nos arrebataron el 31 de diciembre de 2019.
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Carta para Cami Espinosa Mendoza de mamá Guada.
Mi amada niña, tu ausencia me duele en el alma. Han pasado 7 años desde ese fatídico día y a mí me duele en el alma como si acabara de suceder.
No entiendo cómo alguien pudo ser capaz de semejante cosa, pero desafortunadamente existen ese tipo de personas, si es que se les puede llamar así; desde ese momento nuestra vida cambió. Seguimos de pie porque la vida sigue, y porque sabemos que, aunque no estés físicamente, vives en nuestros corazones, en nuestra mente y sabemos que algún día nos volveremos a estar juntos por siempre.
Te extrañamos mucho, te recordamos; yo te veo en todo lo que tú amabas, en las flores, las aves, las mariposas, en toda la naturaleza. Recuerdo tus palabras, tus bailes, tus caricaturas; cuando esperabas a tu papá en el balcón, todo lo que hacíamos juntas; y así también tus hermanos te recuerdan ellos; casi no hablan porque les duele recordar, pero te aman mucho y sabemos que pronto nos reuniremos todos. Tú ya no puedes venir a nosotros, pero nosotros sí podemos ir a ti.
Sabes, Cami, que siempre quise tener una hija y Dios cumplió mi deseo; aunque haya sido por poco tiempo, yo agradezco por dejarme ser tu mamá; y, gracias por ser mi hija, fuiste mi hermosa princesa y lo serás por siempre.
Te amo y te amaré hasta el último momento de mi vida. Nos separaron aquí, pero hay un lugar donde nada ni nadie nos separará jamás. Hasta pronto, mi niña hermosa; pronto estaremos juntas para siempre. Tu mamá, Guada.
Cami, en efecto, amaba la naturaleza. En breve invitaremos a que nos acompañen a llenar de flores el lugar donde le fue arrebatada la vida, para que no se olvide nunca la hermosa vida de Camila. Llevaremos a cabo una invitación para quienes nos puedan ayudar a pintar un mural para conservar, en los corazones de todos, a nuestra bella Cami.
¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija o hijo de una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio? Búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia. Voces de la ausencia.
P.D. Cada uno de los textos expuestos en este espacio es con autorización y acompañamiento de las familias directas de las víctimas, que son las únicas autorizadas para hacerlo. Nosotros solamente somos la extensión de su grito de justicia.
@FridaGuerrera
@vocesDLAusencia
