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Caso Temoaya: De la violencia hacia la doble moral por los manantiales ¿Y Los Tepozanes?

**Ni estos yacimientos casi exterminados son “defendidos” en San Lorencito, como ocurrió en Tres Ojuelos, lo que documentan imágenes tomadas en 2019, 2021 y 2023

 **La desinformación por agua ha causado conflictos en la historia

Texto y fotografías: José Ángel Gutiérrez (Reporte especial)

Porque la defensa de un manantial no aplica cuando lo exterminan personas de casa, en el municipio de Temoaya impera un doble discurso secundado por violencia, sobre todo cuando se documenta el deterioro de un bello paisaje con agua cristalina convertido hoy en un gris estanque.

Hoy el estado y el país centran publicaciones en el manantial de Tres Ojuelos. donde Rebeca y Guadalupe fueron señaladas de contaminar el lugar y hacer ritos, lo que las llevó a sufrir un intento de linchamiento de iracundos moradores. Pero, a propósito del tema, existen Los Tepozanes.

El yacimiento ubicado en paraje Los Tepozanes de San Lorencito, comunidad de San Pedro Arriba, primera sección, mudó piel de imagen arbolada, con agua cristalina a ras de piso, melodiosos escurrimientos de líquido, troncos a modo de puente y bebedero natural.

Mediante fotografías y videos levantados el 15 abril del año 2019, 28 febrero de 2021 y 13 enero de 2023, el autor de estas líneas documentó ese deterioro.

En tal fecha de 2019, el cuerpo de agua lucía con acceso, a través de un tronco horizontal y piedras redondas para cruzar de extremo a extremo, con una pequeña desembocadura en bajada entre rocas, donde las aguas aún convergen con un río y siguen su cauce cuesta abajo.

Era común observar algunas mangueras para conducción de líquido hacia los negocios de alimentos ahí afincados, a la par de un tubo de al menos 10 pulgadas de diámetro, pero siempre con desvío y sobrexplotación de agua para criaderos de truchas del citado paraje.

Para el 2021, el bello cuerpo de agua se transformó en una especie de estanque, cuyo panorama muestra hoy un muro de piedra reverdecido por el musgo, una malla a cuadros en su parte alta y una salida de líquido por dos tubos donde en antaño figuró la desembocadura.

En 2023 se añadió una malla perimetral para impedir el ingreso al visitante, lo que empató con más construcciones de negocios de alimentos y bebidas, así como de presencia de agua contaminada a partir de un pequeño puente de la parte baja del río, lo que no ocurría en 2019.

Y en este 2026, la barbarie cometida contra dos mujeres por llevar una perrita y una veladora a Tres Ojuelos muestra que algunos moradores y comités “defienden” el agua a conveniencia, pero no de los propios comuneros que dañan el entorno natural, como en Los Tepozanes.

LA DENUNCIA Y LA SALUD

Ayer miércoles se confirmó que Rebeca y Guadalupe presentaron una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) por el delito de lesiones, lo que podría generar órdenes de aprehensión contra los incitadores mediante revisión de videos en redes sociales.

Información confirmada indica que “Xala”, la perrita involucrada en el asunto, ya recibe cuidados de sus propietarios, mientras que Guadalupe está en casa y Rebeca sigue en un hospital recuperándose de los golpes recibidos por la turba en la comisaría del Ejido de Dolores.

Las noticias falsas sobre controversias del líquido registran actos de violencia colectiva en la región, como en su momento ocurrió con los nacimientos acuíferos de Los Ajolotes, históricamente pertenecientes a Otzolotepec, pero aún codiciados por el gobierno de Temoaya.

Hoy día emergieron dos víctimas por desinformación en “defensa” del líquido vital, en espera de responsables del intento de linchamiento –cuyos nombres resuenan en el aire–, aunque en sitios como Los Tepozanes nadie busca culpables porque es imposible combatir a los de casa.