El derecho de una mujer a decidir sobre su cuerpo debe prevalecer

Por Elda Montiel / SEMlac / Rebelión

El derecho a la salud y los derechos reproductivos de las mujeres y la urgencia de un sistema de cuidados ante el envejecimiento de la población se plantearon por académicos y representantes de instituciones nacionales e internacionales, durante un panel en el Colegio de México.

La feminización del envejecimiento, la disminución de la fecundidad, la movilidad de la población y el impacto de la pandemia del covid-19 centraron las reflexiones del encuentro, realizado al conmemorarse los 8.000 millones de personas en el mundo.

En la sala Alfonso Reyes se llevó a cabo el panel «El futuro de población tras los 8.000 millones», donde Iván Castellanos y Alanna Armitage, ambos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNPFA) en México, destacaron que en cualquier política demográfica se debe poner al centro las personas y respetar los derechos humanos. Señalaron que las opciones individuales ofrecen infinitas oportunidades para que la humanidad pueda progresar.

Castellanos indicó que las mujeres viven más que los hombres y aunque muestran mayores tasas de enfermedad en general, tienen más probabilidad de sobrevivir. La esperanza de vida de ellas es superior en 5,4 años a la de los hombres. Mencionó que por cada 106 niños nacen 100 niñas.

Expresó que las diferencias entre hombres y mujeres oscilan entre 2,9 años en Australia y Nueva Zelanda, y siete años en América Latina porque tiene que ver con la violencia.

Respecto a la pandemia del covid-19, dijo que tuvo un impacto medible en la población, entre 2021 y 2022, y provocó 14,9 millones de muertes más de las previstas, según las estimaciones anteriores. También agregó que nunca se había dado tanta gente en movimiento, el desplazamiento actual es de 281 millones de personas que viven fuera de su país, 128 millones más que en 1990 y tres veces más que en 1970.

La población mundial sigue creciendo, con 8.000 millones de personas y subiendo, pero tras medio siglo de descenso de la fecundidad este crecimiento se está ralentizando. El 60 por ciento de la población vive en un país o en un área en donde la fertilidad se encuentra debajo del nivel de reemplazo.

Precisó que la tasa de crecimiento de la población en 1963 era de 2,3 por ciento y en 2022 es de 0,8. Ahora nacen menos niños y niñas: en 1950 eran cinco hijos e hijas por mujer y ahora son 2,3.

Hace 70 años, después de la 2° Guerra Mundial, en 1950 la esperanza de vida era de 46,6 años y en 2019 aumentó a 72,8 años al nacer.

Sin miedo ante los hitos demográficos

Por otra parte, Alana Armitage manifestó que la salud y los derechos reproductivos de las mujeres y las niñas son indispensables para asegurar que las sociedades pueden prosperar a pesar de los cambios demográficos.

Puntualizó que, cuando se habla de tendencias demográficas, no solo nos referimos a los números sino al derecho de una mujer a poder decidir sobre su cuerpo y su futuro. «Para mejorar la calidad de vida de los 8.000 millones de personas tenemos que luchar por asegurar que cada nacimiento sea deseado, que cada parto sea seguro y que las personas jóvenes logren su pleno potencial».

Llamó a no centrarse en las cifras y advirtió que los hitos demográficos han sido recibidos, en ocasiones, con un pánico demográfico, al pensar que el número de personas en el mundo agotará nuestros recursos naturales y aumentará las crisis humanitarias y el cambio climático. «Esos temores a veces han conducido a políticas demográficas coercitivas», puntualizó.

Afirmó que es un momento de reflexión, porque el progreso realmente ha permitido a la población alcanzar tal cifra de habitantes, pero no se ha disfrutado de forma equitativa; en todo el mundo hay grandes diferencias en esperanza de vida, acceso a atención médica, derechos y la calidad de vida de las personas.

Sistema nacional de cuidado y acceso a salud sexual y reproductiva

Para Maricruz Muradas Troitiño, del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para atender los desafíos de las políticas públicas ante el envejecimiento de la población se necesita impulsar un sistema nacional de cuidados que no se base en su feminización, reforzar la educación integral de la sexualidad y servicios de salud sexual y reproductiva.

Igualmente, recuperar al estudiantado que desertó debido al covid-19, ampliar planteles y matriculas de educación media superior y superior, así como impulsar oportunidades laborales y fortalecer la atención a las necesidades básicas de salud, alimentación y cuidados de la población infantil, Además de anticiparse a los requerimientos crecientes de la población mayor en materia de salud, seguridad social, cuidados, culturales y laborales.

En México, dijo, somos 130.5 millones de personas, lo que representa el 1,6 por ciento con respecto al mundo y 19,7 por ciento con respecto a América Latina y el Caribe.

Refirió que la esperanza de vida para las mujeres aumentó de 62,14 años en 1970 a 78,33 para 2022, aun considerando una pérdida de esperanza de vida de 3,5 años por la pandemia. El número de hijos e hijas disminuyó de siete en los sesenta a 2,0 en la actualidad, por debajo del nivel de reemplazo. El envejecimiento de la población es de 48 personas mayores de 60 años y más por cada menor de 15 años.

También dijo que la mayor supervivencia de las mujeres en el envejecimiento de la población lleva a una feminización de la vejez: por cada 100 mujeres en Quintana Roo hay 95 hombres y en la Ciudad de México por cada 100 mujeres hay 75 hombres. «Vamos a tener mayor número de mujeres adultas mayores que hombres», indicó.

En 2022 se observa la importante presencia de personas mayores en Ciudad de México (97,6 %) y Veracruz (55,2 %), al contrario de Quintana Roo (32,7 %) y Chiapas (28,4%), cuyo índice de envejecimiento es de los más bajos.

Las diferencias de la esperanza de vida para las mujeres en Ciudad de México con 79,71 años y en Guerrero con 76,5 años, muestra una brecha de tres años entre los dos estados y da cuenta de las desigualdades socioeconómicas en el país.

En 2022, la esperanza de vida en hombres muestra los diferenciales entre la Ciudad de México, con 73,76 y Guerrero con 70,56: la diferencia es de 3,2 años.

Existen 21 entidades federativas por debajo del nivel de reemplazo, al situarse la Ciudad de México con la menor tasa 1,5 hijo/as y Chiapas con el mayor número de hijos/as promedio por mujeres con 2,5 hijos/as.

Otro indicador relevante en la política pública es la que genera la población joven y su curso de vida, por los extremos que existen, con una diferencia de 50 puntos entre las tasas de fecundidad adolescente en Ciudad de México y la tasa que presenta en Coahuila, entidad con la tasa de fecundidad adolescente más alta del país, en este momento.

Mencionó que se ha creado política pública, como la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, para disminuir la tasa de embarazos adolescentes.

En los últimos tres años se ha experimentado un exceso de mortalidad: en 2020 y 2021 fue de 47,26 por ciento con respecto a todas las causas y en 2022 todavía hay un exceso cercano al seis por ciento.

Para la secretaria general del CONAPO, Gabriela Rodríguez Ramírez, el crecimiento no es el eje de la política poblacional del actual gobierno de México, sino que ha cobrado centralidad erradicar la exclusión social y extender los derechos humanos a todos los grupos de la población, en especial a las personas que viven en condición de pobreza, indígenas, afro mexicanas, con discapacidad, niñas, niños, adolescentes y mujeres, personas mayores y de la diversidad sexual.

Detalló que hay 17 ciudades con más de un millón de habitantes y al mismo tiempo hay 185.000 localidades dispersas con menos de 2.500 habitantes.

La desigualdad en grados de marginación es muy dolorosa: 11,4 millones de mexicanos y mexicanas habitan en municipios con grados de marginación alto y muy alto; 19,7 millones viven en colonias urbanas de alto y muy alto grado de marginación.

«Más de la mitad de la población, 54 por ciento de 6,8 millones que vive en localidades con grado de accesibilidad bajo y muy bajo, se concentra en los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas», dijo. Son zonas relieve montañoso y mayoría de población indígena, destacó.

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