El padre Miguel Hidalgo, del Grito de Dolores a la obra de José Martí

Por Wolfgang R. Vicent Vielma / Rebelión

Un personaje sumamente grato y destacado en la historia Nuestro Americana es el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, Mártir de la independencia mexicana, principal protagonista del Grito de Dolores del 16 de septiembre de 1810, hecho que marcó seriamente el proceso de luchas contra España por la libertad de nuestro continente y con ello la de los hijos de estas tierras. Por ello se le reconoce como “El Padre de la Patria”. El Padre Hidalgo, cuyo nombre completo era Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, nació el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de San Diego de Corralejo, Pénjamo, Guanajuato. Miguel Hidalgo fue un destacado estudiante en el seminario y en la Universidad de México en donde obtuvo el título de Bachiller en Teología, tuvo gran dominio del latín y el francés así como de las culturas y de las lenguas náhualt y purépecha. Además de ello impartió clases de latín, de Filosofía y Teología en el colegio de San Nicolás. Fue uno de los teólogos más destacados y reconocidos en México. Era una persona muy culta. Todo ello le valió el reconocimiento de los habitantes de su región. El levantamiento popular que logró erigir Hidalgo con sus proclamas, con sus ideas libertarias, con su ejemplo de excelente trabajador, docente y clérigo entregado a su feligresía, y de su verdadero amor y bondad hacia sus prójimos, constituye un hito y un gran legado.

José Martí, el gran escritor e independentista cubano en su ensayo” Los Tres Héroes” que publicó en la revista “La edad de oro” en 1889, hace un conmovedor homenaje a Simón Bolívar, a José de San Martín y al padre Miguel Hidalgo de México. En este texto se lee con ternura el papel desempeñado por el sacerdote Hidalgo en pro del indio, a quien defendió del maltrato, a quienes les enseñó artes, música, manejo del gusano para producir la seda y a criar abejas para obtener la miel. Esos indios le acompañaron en la gesta independentista de México. Miguel Hidalgo declaró la libertad de los negros y devolvió la tierra a los indios. Un justo reconocimiento a un alma noble hace Martí en ese escrito:

“Desde niño fue el cura Hidalgo de la raza buena, de los que quieren saber. Los que no quieren saber son de la raza mala. Hidalgo sabía francés, que entonces era cosa de mérito, porque lo sabían pocos. Leyó los libros de los filósofos del siglo dieciocho, que explicaron el derecho del hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. Vio a los negros esclavos, y se llenó de horror. Vio maltratar a los indios, que son tan mansos y generosos, y se sentó entre ellos como un hermano viejo, a enseñarles las artes finas que el indio aprende bien: la música, que consuela; la cría del gusano, que da la seda; la cría de la abeja, que da miel.”

“El cura montó a caballo, con todo su pueblo, que lo quería como a su corazón; se le fueron juntando los caporales y los sirvientes de las haciendas, que eran la caballería; los indios iban a pie, con palos y flechas, o con hondas y lanzas. Se le unió un regimiento y tomó un convoy de pólvora que iba para los españoles. Entró triunfante en Celaya, con músicas y vivas. Al otro día juntó el Ayuntamiento, lo hicieron general, y empezó un pueblo a nacer. El fabricó lanzas y granadas de mano. El dijo discursos que dan calor y echan chispas, como decía un caporal de las haciendas. El declaró libres a los negros. El les devolvió sus tierras a los indios.”

¡Honor al padre Miguel Hidalgo a 212 Años del Grito de Dolores!

Wolfgang R. Vicent Vielma. Licenciado en Geografía, Trabajador de la Casa de Nuestra América José Martí; Profesor de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada Bolivariana.

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